29th of June 2006

Hacemos un pequeño recorrido de las islas, cada grupo tiene una particularidad por qué recordarla y conocemos gente maravillosa ha sido un magnífico retiro del mundanal ruido de cuatro meses que nos han servido para conocernos un poco mejor; sin embargo, nuestro ideal es conocer el mundo, que por cierto si seguimos a este ritmo haremos en canasto, cuando seamos muy viejecillos.

Germán y Susan de Sirena/Footloose nos invitaron a ir con ella a entregar Sirena a Florida, en principio la idea sonó atractiva, tres semanitas de viaje, un buen dinerito en el bolsillo, conocer un barco distinto, experimentar con un capitan diferente, ¿por qué no? Así que es necesario prorrogar la visa por otros tres meses, vamos a Porvenir cruzando los dedos pues en teoría ellos no están autorizados para hacer prórrogas.

Porvenir tiene una oficina de migración y de aduana, uno de los dos aeropuertos que tienen las islas y un pequeño hotel vamos es “el hotel” de las islas, es una pena, me parece, que cuando han decidido tener un hotel la construcción sea tan de mal gusto, si los kunas viven en palapas, por que se habrán empeñado en hacer estos cubos de block con apenas una pequeña ventana.

El trámite va bien y obtenemos la extensión por tres meses más, por supuesto esto es ilegal, pero nos inventamos una historia dramática y ayuda tener el español como lengua, no tuvimos que pagar más de lo normal, pero tampoco nos dieron recibo y nosotros nos hicimos los locos.

Detrás nuestro venía un barco, Maybelle, americanos con John y Nancy a bordo. Les habíamos visto en los Holandeses y antes en Marathon, Florida, pero nunca les hablamos, tampoco ahora. Ambos son muy pero muy feos, ya se que la pinta es lo de menos y no es la razón por la cual no les hablamos, sencillamente no sucedió, pero los menciono pues unas semanas más tarde les sucedió algo horrible, más bien a ella pues a el le dió un ataque cardíaco en el barco y se murió, si se murió. Las condiciones horribles pues ella no habla español y en ese momento no había ni un sólo barco fondeado en Porvenir para hecharle una mano o por lo menos hacerle compañía. La mujer sonaba devastada por la radio, sería para menos, nos metió un miedo horrible en el cuerpo y nos puso a reflexionar sobre qué hacer en una situación como tal en la que hay que dejar por un lado el dolor para concentrarse en las practicidades, terrible, pobre mujer.

Dejamos Porvenir y llegamos a los Limones del oeste con la suerte que no había nadie, un pequeño trocito de paraiso sólo para nosotros. Un poco de snorkel y muchísima lectura, mucha paz.

Luego un viaje de 20 millas desde los Limones a Nargana, todo a vela y todo placentero. Nargana es una “gran urbe” y es que acá hay una tienda que vende muchas cosas, hay teléfonos para comunicarnos con la familia, correos para enviar postales (que llegaron puntualmente a su destino) y un banco que no es tan banco, pues intentamos cambiar euros, pesos colombianos o un adelanto con la tarjeta de crédito pero nos miraron como seres de otro planeta, no señor acá no se hace ese servicio, Paul les increpó, pero a ellos les dió lo mismo.

También hay un restaurante y lo mejor de todo la comida resultó buena, y para mi un respiro de cocinar asi que me supo aun mejor. Rellenamos los tanques de agua con agua de nacimiento, veremos si nos cae bien. Eso si jejenes a la noche, que hacen que todo el placer se esfume, así que al día siguiente nos marchamos con destino a Coco Banderas.

De todo los grupos de islas que conocimos este resultó para mi el sitio más hermoso , es difícil decir por qué, pequeñas islas, arena blanca, palmeras, arrecifes, todo pareciera igual, quizas sea la composición del paisaje, quizas la cercanía de tanto arrecife, no lo sé. Acá la mayor parte de barcos son europeos y no hay nada establecido todo se hace muy espontaneo, durante nuestra estancia casi todas las tardes nos juntamos en una de las islas a charlar y hacer una fogata, la basura se quema cuando a uno le apetece, hubo dos fiestas en los barcos y Paul tocó en ambas.

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Finalmente voy entendiendo que no se trata de nacionalidades sino de personas, tengo que quitarme de la cabeza los estupidos estereotipos. Conocimos a Gerhardt y Elizabeth, austriacos a bordo de Balú, una de las gentes más cálidas y amables que hemos conocido, se han pasado un año en Kuna Yala y ahora seguirán para el Pacífico. Nautibear con Hans y Suzanne, alemanes, con ositos de peluche por todo el barco y es que Hans también parece un osito. Con las chicas tuvimos largas conversaciones, respetando la distancia los puntos de vista coinciden, tenemos las mismas dudas, los mismos agobios, la misma alegría, fue muy agradable.

Coco’s está lleno de nonis, esa fruta/verdura que está tan de moda y que se supone que no sólo cura todo sino que además es la fuente de la eterna juventud. Elizabeth, que por cierto se conserva que no veas, come todos los días un noni, yo lo probé y me pareció que pasando de la eterna juventud el noni es horrible.

Una vez cada 2/3 semanas Juliano el dueño de la tienda en Nargana, hace un recorrido por los grupos de islas a donde se concentra la mayor cantidad de veleros, trae verduras aunque la variedad es limitada, productos de primera necesidad, cervezas y gaseosas. Cada visita de Juliano nos cuesta entre 70 y 75 dólares, no se por que pues compramos poco aunque el precio poco importa ante la perspectiva de un tomate fresco, y así nos hemos quedado sin dinero, si sin un duro, nada. Pensarías que acá no se necesita dinero pero este instrumento es necesario incluso en el paraiso. Los conciertos nos dan un poco de aire pues todo el mundo quiere el CD de Paul ¡qué salvación!

Como siempre sucede, cuando rellenamos los tanques paró la sequía y la temporada de lluvias continuó, esta vez con mucha fuerza llueve que se caen los cielos con tormentas eléctricas, nos llega la noticia que en una de estas 7 barcos en los Holandeses les cayó un rayo, significa perder algunos o todos los aparatos eléctricos/electrónicos y el agobio de pensar que puedes ser el próximo y el mal rollo que puede resultar. Paul es más optimista, su razonamiento es que si en los 30 años que tiene el barco nunca le han pegado, pues no le van a pegar ahora, ojalá.

Los huracanes no cesan, parece que esta temporada es más fuerte y larga que la del año anterior, nos preocupamos y preguntamos que será de Guillermo y Alejandra en Isla Mujeres, de Slow Poke en San Andrés, de nuestros amigos de Mobile, escuchamos horrorizados los efectos de Stan en Guatemala, de Kathrina en New Orleans, de Beta en Providencia será que se trata del fin del mundo por entregas.

Me he vuelto fanática de la onda corta, a la mañana escucho las noticias de Radio Nederlans, luego las de Radio Francia y luego las de la BBC, así tengo diferentes perspectivas, en una de esas escucho un reportaje en Radio Nederlan sobre la radio Voz de Atitlán en Santiago Atitlán, Guatemala. Estuve a punto de llorar al oir al humilde hombre cuando relataba las persecusiones de que fueron objeto ellos y la radio en la época militar, ojalá y esos horrores hayan cesado.

Cada vez me va mejor con el snorkeling, durante días me paso una hora o más en el agua, muchos peces, grandes y pequeños y los arrecifes quitan el aliento, un ambiente de paz y armonía. Cuando los ilumina la luz del sol el espectáculo es maravilloso.

Una mañana escuchamos que Spirit of the Wind, un barco colombiano, cogió en el camino de Cartagena para acá un atún de 200 kilos, lo mejor viene a Coco’s, nos queda la incógnita de si irá a compartirlos, nos parece que si pues aunque sea el barco gigante donde va a guardar tanto. Nada de que preocuparnos a las 15 horas se aparece el dueño, Mauricio y regala a cada barco un par de kilos más o menos de atún limpio, un lujo, comemos sashimi y aun sobra para unos buenos steaks para la cena. Dice que le tomó más de cuatro horas subirlo al barco, filetearon todo y salaron la mayor parte.

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Decidimos visitar los famosos Limones del este el viaje es cortito y lo hacemos sin tropiezos. Me doy cuenta que no es tan sencillo decir cual es el sitio que más me gusta pues también estos cayos tiene su particular encanto. Hay pocos barcos lo que facilita la integración y comunicación, todas las tardes nos juntamos en la isla más grande que está impecable tiene un bosque de palmeras, dos pozos y se nota que recogen las hojas todos los días.

Conocemos a Krina y Lutz, ella es holandesa y el alemán y tienen el barco que más me ha gustado hasta hoy, Topaz. No es lujoso y sólo tiene un pie más que el nuestro, pero es espacioso por dentro y por fuera, no parece de 33 pies. Krina es todo un personaje, es la persona más hospitalaria que hemos encontrado en mucho rato, es además muy creativa, tiene una pequeña industria de tarjetas, bisuteria y bolsos, aparte hace trabajos de tapicería para otros barcos, le va de lo más bien. Han estado más de 20 años viviendo en su barco, primero se dedicaron a los charters en Holanda y luego en Turquía, despues se trasladaron al Caribe. Nos hacemos amigas y salimos con frecuencia ha hacer el snorkeling, lo cual nos da mucha oportunidad para charlar. Compartimos muchos buenos momentos con ellos en los Limones y en los Holandeses que gusto!

Por las tardes nos juntamos a jugar a la petanca, a charlar a componer y descomponer el mundo, la verdad muy agradable, el grupo es variopinto, una pareja gay americanos, dos parejas austriacas una con un niño puber un poco insoportable, un solitario alemán, una pareja francesa, los holandeses y nosotros, aunque el idioma mayoritario es el alemán la mayor parte del tiempo se habla inglés, para mi buena fortuna. Una tarde nos invitan los kunas a una fiesta, como es la costumbre, preparo algo para compartir, pero mira por donde los kunas se mandan y hacen una fiesta que no veas, hay pescado, camarones, pulpo, arroz con coco, ensaladas, algunos postres y de beber, realmente un banquete todo delicioso. La fiesta es para despedir/dar la bienvenida a los guardianes de la isla.

Nos volvemos a los Cayos Holandeses para ultimar los detalles del viaje con Sirena pues la fecha acordada inicialmente ya hasta pasó, ya no estamos tan entusiasmados, yo especialmente pues me agobia el clima y no conocemos el barco y quien sabe cual será su estado. Paul dice que la palabra es la palabra, no hay de otra.

Al llegar a los Holandeses a la tal Sirena no le funciona el motor, no tiene piloto automático y la dirección no funciona, Paul se ofrece a trabajar con German, trabajan durante tres días de 9 a 17 y lograron reparar el sistema de dirección, pero el motor no hay dios que le atine, así que nos proponen ir sin motor. La respuesta fue inmediata un no rotundo, me siento de lo más aliviada y creo que Paul también, cuando vió Sirena en detalle se dió cuenta de muchas cosas que no le gustaron. Nosotros muy raramente usamos el motor, vamos a vela casi siempre, pero eso no quiere decir que el motor no funcione, así que seguiremos camino a Cartagena en cuanto haya una buena ventana de viento.

Estamos morenos, saludables y sobre todo muy relajados, cuánto tiempo sin escuchar ruido de carros, teléfonos, sin olores sin polución pero hasta cierto parece que hechamos de menos exactamente eso. Yo creo que si tuvieramos acceso a email en el barco, mi perspectiva sería diferente pero realmente hecho de menos comunicarme especialmente con mi madre.

Es ya diciembre no hay una pausa en los vientos que están soplando muy fuertes, pero no es ese el problema es que las olas están muy grandes y por variar iremos en contra del viento, ahora si que literalmente nos darán las uvas acá. Finalmente la meteo nos dará una oportunidad, así que nos preparamos para este trayecto que es de apenas 200 millas naúticas, dos días si todo es óptimo y quien sabe cuántos si no.


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